martes, 29 de marzo de 2011

Conexión

Eventos y reencuentros ponen a mi mente a reflexionar acerca del efecto que tiene la vida de ciudad en nosotros, me recuerda como el calor del concreto se asemeja a un horno, como el nudo de la corbata corta los pensamientos profundos que van del alma a la cabeza y como el brillo de las pantalla reemplaza los amaneceres y atardeceres por un horizonte limitado enmarcado en plástico. Estamos tan poco conectados con la naturaleza que poco la extrañamos, poco la sentimos y mucho menos la cuidamos.

Cómo quieren crear conciencia ecológica cuando los escenarios naturales en nuestra vida son casi tan palpables como un mino tauro?
Cuan complicado es que en este momento un niño tenga contacto con un animalito solo por medio de una pantalla, que no conozca los ruidos de la naturaleza sin que provengan de un video online, que lo más cercano a jugar con un árbol sea hacer que un avatar no pierda el equilibrio en un juego de Wii. 

Tomemos un momento fuera de nuestro correr diario y contemplemos el verde que nos rodea, vivamos un poco más al ritmo calmado de la naturaleza, para que la vida no nos pase a la velocidad que se mueve la ciudad.

1 comentario:

  1. Buena Rafa, es cierto que hemos descuidado el verde tanto o más de lo que el pobre ha descuidado sus sueños. Sin embargo la cuenta de cobro ya está en la mesa, y lo único que nos queda es esperar a que se venza y ya está, a pagar por nuestro descuido; y a todo aquel que no lo disfrutó a su tiempo, solo le quedará la melancolía de no haber conocido una de las más formidables formas de vida y el regocijo que producía su regazo.

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